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Viana do Bolo

Carnaval (Entroido)

   Viana do Bolo conserva gran cantidad de ritos de su antiguo carnaval, que reciben el nombre de Entroido. Hasta hace relativamente poco el carnaval duraba aquí tres semanas, siendo los días especiales los jueves de compadres y comadres (lardeiro y lardeira). Ahora duran cuatro días pero se siguen reuniendo todos los personajes carnavalescos de los alrededores. El día grande es el domingo de Androido (o domingo de carnaval), que es cuando vienen las gentes de las aldeas cercanas de Pixeiros, Villar de Miao, Fornelos, Villarino… y traen sus ancestrales disfraces, todos ellos diferentes, para el gran desfile de foliones. En la plaza están colocados los mecos (muñecos hechos con trajes viejos y que son como el símbolo del carnaval que se destruirán el último día). El silencio que normalmente reina en estos lugares se rompe con la llegada de los boteiros que van dando grandes gritos y botes con un palo (de ahí su nombre). Llevan vistosas caretas —algunas autenticas obras de arte— hechas de cartón y papelillos de colores, los pantalones llenos de cintas y un cinturón adornado de pequeñas esquilas para espantar a los espíritus.
   Después aparecen grupos de bombeiros que tocan enormes bombos hechos con piel de carnero (al final del día el roce de los palillos les ha ensangrentado las manos) y los zamarreiros, con altos sombreros policromos adornados con cintas, que llevan cinturones con campanas y bailan y chillan.
Carnaval
   UN ‘FOLION’ POR PUEBLO. Tras ellos marcan los folions o follones (comparsas). Cada uno, compuesto de unas treinta personas, suele representar a un pueblo y van con instrumentos musicales caseros (la clásica botella de anís, la sartén, o el almirez), tambores y trompas acompañando a sus máscaras, que suelen llevar caretas mitológicas y también a las carrozas, en las que están representadas escenas rurales.
   Algunos, sin embargo, van por libre, como La Mula (formada por dos personas) que corre tras la gente y acaba siempre en el bar, Los Médicos, o La Madame y el Galán, que representan escenas en plena la calle.
   Al final todos se reúnen para la comida comunal a base de androlla, un típico embutido que se toma sólamente en estas fechas y que está hecho a base de costillas de cerdo adobadas y curadas al humo en la lareira. Y hasta el próximo carnaval, los comensales se llevan de recuerdo la taza donde se tomaron la queimada con la que concluye la fiesta.

 

Gargantas de Bibei.

   El Bibei es realmente un río único en Galicia, tanto por la espectacularidad de su cañón, como por el desnivel que salva desde su nacimiento a su desembocadura; esto último, unido a su situación, a caballo entre el mundo mediterráneo y el continental, es el responsable de la aparición de una gran varieded de ecosistemas que se refleja en la existencia de una flora fuertemente contrastada. Para los amantes de la geología, destacar la morrena glaciar mejor conservada de Galicia en Changuazoso asi como el circo glaciar de Corvo de Cabalo, en el nacimiento del río Cenza, un afluente de la margen izquierda del Bibei. Desgraciadamente, el mejor valle glaciar de Galicia, por el que discurre el río Cenza, se encuentra practicamente sumergido bajo las aguas de un embalse. Imprescindible la visita al salto del Cenza, la mayor cascada de Galicia con 100 metros de altura, sobre todo en invierno que es cuando el río lleva más agua.

 

Médulas de Caldesiño.

 Medulas de Caldesiños

Castaño Milenario.(Patrimonio de la Humanidad).

Castano

Castillo.

   En la Edad Media (siglo X o XII) se construyó el castillo en torno al cual gravitará el devenir histórico de estas tierras. Perdura la torre del homenaje de base cuadrada con altura de unos 18 metros.
   Consta que Fernando II reedificó la fortaleza y repobló la villa en 1180. A lo largo de la Baja Edad Media los comarcanos estuvieron sometidos a distintos poderes feudales, para protegerse de cuyos abusos buscaron la protección real y la obtuvieron en forma de fueros. Ya se ha visto cómo se mantuvo luego por Pedro I, aunque esto no está muy claro, a no ser que ocurriese antes de la guerra fratricida, pues en ésta no pudo el rey recuperar las fortalezas ourensanas (Viana y O Bolo). Luego Enrique II dio estas tierras a don Pedro Enrique, cuyo apellido lo acredita como deudo suyo. En 1410 la Regencia de Juan II eximió a Viana del servicio real y toda clase de tributos. En 1450 fue constituida en señorío a favor de los Pimentel, condes de Benavente, que iban haciéndose con todas estas tierras.Viana y su castillo tuvieron gran parte en las guerras de sus nuevos señores con los Lemos, y en algún tiempo la fortaleza perteneció a don Fernando Osorio de Castro, de la Casa de Lemos.
Torre del castillo de Viana do Bolo
   No hay noticias muy concretas acerca de lo que ocurriese en la Guerra Hermandiña pero el castillo debió sufrir graves daños a manos de los irmardiños que llegaron a tener un equipo de hombres especializados en demoler fortalezas, labor que desempeñaron con gran habilidad en la mayor parte de los castillos gallegos, con escasa excepciones a juzgar por su aspecto actual, el castillo fue nuevamente reconstruido a finales del XV, seguramente por los derrotados. Con la Edad Moderna fue constituido el Marquesado de Viana por Felipe II a favor de don Pedro Pimentel, hijo del Conde de Benavente. La villa se gobernaba por dos alcaldes, nombrado uno por el Marqués y otro por la villa, por término de un año. El Marqués ponía además cuatro escribanos y cuatro procuradores: los vecinos un procurador general que defendiese sus causa, y Regidores anuales.
   En el siglo XVIII fue derribada buena parte de la muralla exterior del castillo, quedando la torre como cárcel de la villa, destino éste habitual en gran número de fortalezas de la época.

Fuente o pilón.

   En 1830 un alzamiento liberal fue ahogado con la ejecución en la plaza de Viana de sus promotores; cambiada la política se exaltó a los que habían recibido tan desproporcionado castigo y se acordó erigir en el lugar un monumento, que vino a ser la actual fuente. En las guerras carlistas la torre fue aspillerada para vigilar las partidas que merodeaban y luego convertida en cárcel.
 

Iglesia parroquial.

La iglesia parroquial, reformada a finales del siglo XIX, conserva restos románicos en las ventanas de doble arco de herradura. Tanto las enjutas como las jambas son totalmente lisas, sin el más mínimo resalte o entalladura. La columnilla monolítica se compone de un basamento con plinto, toro y filete biselado; un fuste cilíndrico y sin derrame, un sencillo collarino, decoración delantera de 11 hojitas con nervio y círculo central, todo tallado a bisel, clásico sistema visigótico, y, finalmente, un ábaco de sección cuadrada, que Castillo supuso pieza aparte, pero que también forma un todo con este parteluz descrito.

 

Las Ermitas.

    En el vecino ayuntamiento de O Bolo y a escasos 20 kilómetros de nuestra casa se encuentra ubicado el Santuario de As Ermitas que se construyó en el Siglo XIII. Se trata de una Iglesia con tres naves y fachada barroca, que cuenta en su entorno con un Crucero central, y un edificio administrativo situado a la entrada de un atrio que presenta arcos de medio punto de gran tamaño.
Es muy característico de este lugar realizar el “Vía Crucis” que parte desde el Atrio del Santuario y discurre por las calles del pueblo con paradas en cada una de las Estaciones (hasta un total de 15), situadas en capillas con forma de bóveda que datan del Siglo XVII y que albergan figuras de madera policromada a tamaño natural con escenas de la Pasión, Muerte y Resurreción de Cristo. Durante este recorrido que los más fieles realizan de rodillas, pueden también observarse bellas fuentes pertenecientes al Santuario entre las que destaca la “Fuente de A Dormilona” del Siglo XVIII, la cual tiene un escudo mariano y una figura que representa la pureza.
En el interior del Santuario se encuentra la talla de la imagen de la Virgen de Las Ermitas, que data aproximadamente del Siglo XIV, y que está cubierta por mantos y adornos, y rodeada de un marco de plata realizado a mediados del Siglo XIX.
El río Bibei baña las cercanías del Santuario y en sus cristalinas aguas usted puede disfrutar de un baño en la zona habilitada. Al lado está el merendero y un viejo molino restaurado. Desde aquí se puede visitar el Cañón del Bibei declarado lugar de importancia comunitaria.

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